Uno de los platos más conocidos y típico de norte de África es el cuscús, alimento básico en países como Marruecos, Siria, Argelia, Túnez y Egipto.
El cuscús es un plato tradicional bereber hecho a base de sémola de trigo, y se utiliza generalmente como acompañamiento o guarnición de otros platos. Además, se suele aliñar con diferentes especias típicas de cada país.

Es un alimento muy sencilo de cocinar: basta con hervir la misma cantidad de agua que cuscús queramos servir y añadirla al cuscús crudo. Se añade un poco de sal y de mantequilla, mezclamos bien y esperamos a que el cuscús absorba todo el agua. Este proceso no tarda más de cinco minutos.
También podemos darle más protagonismo en la receta utilizando caldo en vez de agua para la mezcla, lo que conseguirá un sabor más intenso, o también podemos añadirle todas las especias que queramos.

El cuscús contiene vitaminas B y E, y es considerado un antioxidante natural. Contiene una gran cantidad de hidratos de carbono, lo que proporciona mucha energía al organismo. Además, tiene un alto contenido en fibra y es bajo en grasas.
Es un alimento bajo en colesterol, de modo que su consumo ayuda a cuidar el sistema cardiovascular y beneficia la circulación. Aunque es un alimento beneficioso para la salud, los celíacos tiene que tener cuidado ya que suele contener gluten.
