La alimentación consciente consiste en estar atentos al momento de comer. Es decir, prestar plena atención al momento de la ingesta de alimentos y dedicarse únicamente a ello, sin ningún factor que pueda distraer, ya sea el móvil, la televisión, el ordenador, etc. La clave es el autocontrol y el autoconocimiento.
El ritmo de vida que lleva la población mundial empuja a comer con prisas, sin registrar cuánto se come y, muchas veces, sin darse cuenta de lo que se está comiendo o incluso, de si se tiene hambre.
Pensar que se está comiendo en el momento de hacerlo ayudará al cuerpo a ser consciente de la cantidad de comida y nutrientes que ha consumido. Si ,por el contrario, se piensa en otras cosas mientras se come, el cuerpo no asimilará la comida, lo que hará que se tenga hambre en poco tiempo. Esto llevará a un ciclo de ansiedad que solo se podrá saciar con comida, entrando así en un bucle.
Este tipo de alimentación comienza con la realización de la lista de la compra. Hay que decidir qué alimentos son realmente necesarios y cuales son innecesarios.
De esta manera se ayuda a prevenir la obesidad, controlando la ingesta por emociones, factores externos o comportamientos nocivos, como los atracones. Además, ayuda a una mejor relación con los alimentos y promover un comportamiento alimentario saludable. Así, se podrá ajustar lo que se come a las necesidades del cuerpo y evitar los momentos placenteros vinculados a la alimentación.
