Dieta mediterránea

La dieta mediterránea hace referencia al estilo de alimentación de los países mediterráneos, en especial de España, Italia, Grecia, Portugal, Chipre, Croacia y Marruecos. Las características principales de este tipo de alimentación es el consumo habitual de vegetales, pan, cereales, aceite de oliva como grasa principal, vinagre y vino.

Esta dieta tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud, pero destaca el tipo de grasa que se consume (aceite de oliva, pescado y frutos secos) y la riqueza de micronutrientes que contiene gracias al consumo de verdura de temporada, hierbas y diferentes condimentos.

La imagen superior nos muestra la pirámide de la dieta mediterránea, que indica los alimentos que la caracterizan y la frecuencia óptima de consumo para un adulto sano.

En la base de la pirámide se encuentran los alimentos que deben sustentar la dieta, y según se va subiendo de escalón, encontramos los alimentos que se deben consumir moderadamente. Además, se incluyen en el exterior de la pirámide diferentes hábitos sociales y culturales a tener en cuenta. También nos muestra la composición y el número de raciones que hay que consumir en las comidas principales.

Es importante también consumir diariamente entre 1,5 y 2 litros de agua. Además de beber agua directamente, podemos completar el consumo de líquidos con infusiones y caldos.

A continuación os dejamos el decálogo de la dieta mediterránea de la Fundación Dieta Mediterránea, que fomenta los valores de esta dieta, sus productos y el estilo de vida saludable que representa:

  1. Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición, debido a sus propiedades cardioprotectoras.
  2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia (frutas, verduras, legumbres y frutos secos). Este tipo de alimentos son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de la dieta, y aportan además una gran cantidad de agua. Es fundamental en la dieta mediterránea el consumo de 5 raciones de fruta y verdura al día.
  3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y productos integrales) deben formar parte de la alimentación diaria. Estos productos son ricos en carbohidratos y aportan gran parte de la energía necesaria para afrontar el día a día.
  4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados.
  5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y queso. Estos alimentos son excelentes fuentes de proteínas, minerales y vitaminas.
  6. La carne roja se debe consumir con moderación, y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Las carnes procesadas deben consumirse en pequeñas cantidades y como ingredientes de bocadillos y otros platos. Esto es así porque el consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud.
  7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana, ya que sus grasas tienen propiedades parecidas a las de origen vegetal, teniendo propiedades protectoras frente a enfermedades cardiovasculares.
  8. La fruta fresca debería ser el postre habitual, y los dulces y pasteles deberían consumirse solo ocasionalmente.
  9. El agua es la bebida por excelencia. Por otro lado, el vino se debe tomar con moderación y solo durante las comidas.
  10. Es importante realizar actividad física todos los días tanto como comer adecuadamente.

PIENSA LO QUE COMES, EN VEZ DE COMER LO QUE PIENSAS

Pronto llegará el buen tiempo y los días en la playa hasta que anochezca, ¿qué mejor que una dieta especializada hecha a tu medida?

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